3/4/16

¿Qué hace (ampliamente) la campaña No+BecasxTrabajo en la UC3M?

1         Presentación

Hace ya casi un año que desde la iniciativa No + Becas x Trabajo decimos embarcarnos en un proceso que, de llegar a buen puerto, conducirá a una reforma de la regulación de las prácticas en la Universidad Carlos III.
En el espíritu de los reglamentos vigentes el estudiante en prácticas está a caballo entre un estudiante y un trabajador, en sus tareas y por tanto también en sus derechos. Sin embargo, el contenido y la aplicación de esos reglamentos lo hacen completamente trabajador para las tareas y completamente estudiante para los derechos. Nuestro intento ha sido el de salvar esta incoherencia interna, modificando el reglamento, de acuerdo con estos tres principios:

1-       La primera función de la práctica es la formación del estudiante. En consecuencia, deben reconocerse los espacios y los mecanismos para que pueda efectivamente formarse. Debemos evitar a toda costa que, como ocurre a menudo, estos mecanismos puedan desaparecer en un intento de hacer más productivo al estudiante, por ejemplo, asignándole una y otra vez la misma tarea repetitiva.

2-       El estudiante en prácticas, al tiempo que se forma, produce para la empresa o entidad donde desarrolla la práctica. En consecuencia, debe contar con algunos de los derechos que, hasta ahora, han sido propios del mundo estrictamente laboral.

3-       Deben establecerse nuevos y eficaces mecanismos de control sobre las prácticas que puedan asegurar que el primer y segundo punto se cumplan.

Pasar de estas sencillas afirmaciones de principio a la redacción del conjunto de propuestas concretas que presentamos en este documento ha sido un proceso complejo. Ha sido necesario un estudio sistemático de la situación en nuestra universidad y de la experiencia de otras universidades, una profunda reflexión interna y un permanente diálogo externo con instituciones universitarias, delegaciones, sindicatos y con colectivos que tratan las mismas problemáticas que nosotros en distintos ámbitos.

El resultado son dos propuestas para la modificación de algunos puntos clave de los reglamentos de Prácticas Externas en los Estudios de Grado y Prácticas Extracurriculares Desempeñadas en la Universidad Carlos III de Madrid, que presentamos con el apoyo de las delegaciones de Ciencias Sociales y Jurídicas y Humanidades, Información y Documentación. El objetivo de este documento es exponer con claridad estas propuestas.

Consideramos este pequeño grupo de reivindicaciones imprescindible, pero de ningún modo puede ser suficiente, aunque la universidad decidiera aceptarlas en su totalidad. Las nuestras son demandas de mínimos, que alcanzan hasta donde una universidad en solitario puede razonablemente hacer ante una problemática que es bastante más grande que ella.  

El camino recorrido hasta ahora no nos ha resultado ni breve y ni fácil, y sin embargo queda por delante la parte más larga y más difícil.

Es necesario un debate amplio en nuestra sociedad sobre las nuevas y cada vez más frecuentes formulas de “trabajo formativo” (contrato en prácticas, prácticas no laborales, contratos de formación y aprendizaje…). Y, fruto de este debate, es necesario un nuevo marco legal, social y político para esta realidad. De ninguna manera basta la reforma de pocos artículos del reglamento de una universidad, que puede y debe paliar algunos de los problemas y aliviar los síntomas, pero no solucionar las contradicciones de fondo.

2         Propuestas para las prácticas externas

Las propuestas expuestas en esta sección son las que modifican el reglamento de prácticas externas en los estudios de grado. Es decir, son las propuestas que pretenden incidir en las prácticas, ya sean curriculares o extracurriculares, desempeñadas en instituciones externas a la universidad. Estas prácticas deberían servir como primer contacto entre el estudiante y el mercado laboral, y a menudo se dice que las empresas las  utilizan para localizar a los mejores estudiantes para poder contratarlos cuando acaben la carrera.  Estos casos son, sin embargo una pequeña minoría. La universidad no tiene prácticamente ningún control sobre lo que ocurre dentro de las empresas o instituciones externas a la universidad y a menudo las empresas incumplen deliberadamente el contenido de los convenios y se limitan a incorporar un nuevo miembro en la plantilla a un bajo coste.
Incluso cuando se cumple a raja tabla con la regulación la situación de las prácticas externas deja mucho que desear: muchas son prácticas no retribuidas, con horarios imposibles y/o sin particulares garantías de que ofrezcan una formación completa al estudiante. 

2.1       Compatibilidad de horarios

Una práctica es, o debería ser, un complemento a la formación del estudiante, destinada a acompañar la que se realiza de forma más “tradicional” en las aulas de la universidad. No debe ser en ningún caso un obstáculo a la formación académica del becario, como a menudo ocurre.
Nuestra propuesta de modificación incluye la obligatoriedad, hasta ahora ausente, de que la práctica ofrezca un horario compatible con el plan de estudios en el que el becario esté matriculado, dejando liberados además los días de exámenes parciales o finales. 

2.2       Rotación en las funciones

Una práctica se desarrolla a lo largo de muchos meses, que a menudo para el becario transcurren desempeñando día tras día la misma tarea. Cuando esto ocurre, la práctica que pudo haber tenido un gran valor formativo al principio lo pierde en su mayor parte según se desarrolla, hasta convertirse en la simple repetición mecánica de unas pocas tareas que el becario ya sabe realizar perfectamente y que no le aportan nada nuevo.

Nuestra propuesta de modificación ofrece la solución más simple posible a este problema:
[El becario deberá] siempre que sea posible, variar a lo largo del desarrollo de las prácticas los puestos y departamentos donde se desenvuelve, así como las funciones que desempeña. 

2.3       Tutor externo

El tutor externo es un trabajador de la empresa o institución donde el becario desempeña las prácticas. Es de alguna forma el referente del becario mientras está realizándolas y también el primer interlocutor de la universidad para cualquier cuestión que surja durante el desarrollo de la práctica. De alguna forma es, junto con el tutor académico, el encargado de “cuidar” del becario mientras está en prácticas fuera de la universidad.

Las funciones que actualmente le da el reglamento son exclusivamente “organizar y supervisar” la actividad del becario, notificar a la universidad (a través del tutor académico) de cualquier cambio o problema que surja durante la práctica y redactar un informe de evaluación del alumno cuando esta finaliza. Nosotros hemos decidido explicitar, además, otra función, que a menudo se da por sentada pero que no siempre se cumple: Asesorar al estudiante durante la práctica.

El porqué es evidente: cuando un becario realiza una práctica es de esperar que se encuentre con trabajos que no sepa realizar o que no haya realizado nunca antes; de no ser así, se perdería la mayor parte del potencial formativo de la práctica. El becario debe tener la posibilidad de consultar a alguien las dudas que puedan surgirle durante el desarrollo de esos trabajos. Además, para que el tutor externo pueda responder a esas dudas, le agregamos un requisito: deberá tener una formación lo más próxima posible al área donde esté desempeñando las tareas su tutelado. 

2.4       Comunicar por escrito las tareas


Otra función que le encomendamos al tutor externo es la de comunicar al comienzo de la práctica y por escrito, con la máxima precisión posible las tareas que deberá realizar el becario.  Es decir el becario no puede ser un comodín multiusos dentro de la empresa, las tareas que realice deben formar parte de un plan formativo y no responder a los caprichos de la empresa en cada momento.
Además, tener desde el primer día una lista escrita permite controlar mejor el contenido de cada una de las prácticas, y así asegurar que sea realmente útil para la formación del becario y reclamar si en algún momento se le encomiendan tareas que queden fuera de lo acordado.

2.5       Entrevistas presenciales

Los mecanismos que contempla el reglamento vigente para controlar que la práctica se desarrolla legalmente y según lo acordado se limitan a los informes de calidad de SGIC, los informes de los tutores externos y las encuestas de calidad. La experiencia cargada de prácticas de mala calidad, casos de fraude y relaciones laborales encubiertas demuestra que todo esto no es suficiente.
Nuestra propuesta de modificación incluye la realización periódica de entrevistas presenciales  con el tutor académico (el encargado de “cuidar” al becario desde la universidad), por tres motivos:
El primero es que la comunicación con el tutor académico debería ser fluida y continua, para permitir al becario poner en conocimiento de la universidad cualquier incidente que pueda surgir. Con demasiada frecuencia el becario ni siquiera sabe quién es su tutor académico, sólo tiene la dirección de e-mail de una persona a la que le han dicho que puede escribir pero a quien nunca ha visto.

El segundo motivo es que el becario puede no ver un caso de fraude si está dentro del mismo. Incluso si conoce sus derechos, incluso si ha estudiado con detenimiento el plan formativo y sabe cuáles son las tareas qué debería realizar, es fácil que si al llegar a la empresa le ponen a servir café y todo el mundo a su alrededor lo trata como algo normal lo acabe normalizando él también.

El tercero es que en una práctica que dura seis meses puede ser mucho pedirle a nuestro becario que se queje y demande unos cambios que probablemente no se aplicarán hasta después de que él se haya ido. El problema es que después de los seis meses de un becario vienen los seis meses del siguiente, y si un convenio de prácticas  no está realmente formando a los becarios, la universidad está ofertando un fraude año tras año.

Por eso, se necesita que el tutor académico se siente junto con el becario varias veces durante el desarrollo de la práctica, para preguntar directamente qué está ocurriendo y evaluar desde fuera si  el desarrollo de la práctica es el correcto o no. 

2.6       Retribución obligatoria

Es urgente acabar con los montones de prácticas no remuneradas que ofrece nuestra universidad. Incluso una práctica que siguiera a raja tabla el espíritu y la letra de la legislación vigente, incluso una práctica que esté orientada a la formación del becario, incluso la práctica ideal implica que, en mayor o menor medida, el becario esté produciendo para la empresa o institución donde desempeña las prácticas. En sí mismo esto no es necesariamente negativo; en esta faceta productiva radica la naturaleza de las prácticas y la posibilidad de ofrecer una formación distinta a la de las clases.
Nuestra propuesta de modificación incluye la obligatoriedad de retribución de las prácticas, en reconocimiento a esa labor productiva. 

2.7       Gastos de transporte y dietas

Si la práctica se debe realizar en la otra punta de Madrid o si el periodo de realización incluye las horas de la comida y la retribución es muy baja o nula podemos llegar al contra sentido de que el becario acabe pagando más de lo que ingresa por realizar la práctica.

En nuestra propuesta de modificación exigimos que corran a cargo de la empresa o institución donde se realizan las prácticas los costes de transporte y otros gastos derivados del desempeño de la misma. 

3         Propuestas para las prácticas Internas

Las propuestas incluidas en esta sección son las que modifican el reglamento de prácticas extracurriculares desempeñadas en la propia Universidad Carlos III de Madrid. Estas prácticas son las que permiten colaborar con los servicios de la universidad a cambio de una retribución en concepto de “ayuda al estudio”. Constituyen para muchos estudiantes la oportunidad de tener un trabajo a media jornada que les ayuda a pagar mes a mes los gastos de carrera. Pero también constituyen una parte importante de la maquinaria de la universidad, una fuerza de trabajo considerable, comprada a precio de saldo, que se ha transformado en imprescindible para mantener  en funcionamiento los servicios de la universidad. 

3.1       Tutoría académica

Con la regulación vigente el tutor académico puede ser un profesor de la universidad o un profesional de la unidad administrativa donde el becario realiza las prácticas. Sistemáticamente se opta por la segunda opción, dando la tutoría académica al director del servicio. Esto en última instancia significa que si existe algún problema con la práctica o no se respetan los derechos del becario la persona a la que éste debería presentar su queja es su propio jefe. Difícilmente con este sistema podrá implementarse un control efectivo de la prácticas desempeñadas en la UC3M.

En contraposición, nuestra propuesta de modificación del reglamento incluye que el tutor deba pertenecer al ámbito académico, y por consecuencia sea una persona que pueda evaluar desde fuera los problemas que puedan surgir en el desarrollo de la práctica.

3.2       Compatibilidad con la vida académica

Como ya se trató más arriba para las prácticas externas es contraproducente que un complemento al estudio como debe ser la práctica extracurricular se convierta, en la práctica, en incompatible con el estudio mismo. Por eso nuestra propuesta de reforma del reglamento reafirma la necesidad de que la práctica plantee horarios compatibles con la vida académica y  se libere un día, además de para cada examen final (Un derecho que ya está vigente) para cada examen parcial que suponga más de un 7,5% de la nota final.

3.3       Gastos de trasporte y dietas

De nuevo, se trató ya para las prácticas externas. Según el horario y el lugar la práctica puede conllevar gastos para el becario como comida o transporte, nuestra propuesta de modificación incluye el que la retribución de la práctica incluya, de haberlos, estos gastos.

3.4       Cotización al paro

Como ya se explicó, un becario, sin perjuicio de la función eminentemente formativa de su práctica, produce, en el sentido de que desempeña tareas necesarias para el funcionamiento de la universidad que de otra forma deberían ser desempeñadas por un trabajador.  No hay nada malo en esto siempre que la función productiva lleve parejos el reconocimiento, la protección y los derechos que deben serle propios.

Está función productiva análoga a la de un trabajador está además ya implícitamente reconocida en el reglamento vigente al reconocer a los becarios el derecho a cotizar a la Seguridad Social en los conceptos de enfermedad y jubilación. No existe un motivo lógico por el que este derecho no deba extenderse a la cotización al desempleo fuera de la voluntad de la universidad de reducir el coste que tiene para ella cada becario.

Difícilmente se puede sostener que la cotización al desempleo es incompatible con la dimensión formativa de las práctica extracurriculares cuando esta está contemplada en otras formulas que prevén una función formativa no menos importante, como el contrato en prácticas o el contrato de formación y aprendizaje.

3.5       Derecho a mantenerse en la S.S. durante el mes de Agosto

Actualmente los contratos de los becarios finalizan el mes de julio, para iniciar de nuevo en septiembre, saltando así el mes de agosto y suspendiendo durante un mes el salario y la cotización de los becarios. De nuevo es difícil imaginar una justificación para esta decisión  que no sea la pura y simple voluntad de reducir el coste por becario. Nuestra propuesta de modificación extiende el derecho a mantenerse en el régimen de la seguridad social al mes de agosto. 

3.6       Tiempos de descanso

Nuestra propuesta de modificación incluye un descanso de cinco minutos por hora trabajada si la jornada del becario es igual o superior a tres horas al día.

Se trata de una reivindicación de sentido común que, como ha reconocido el propio vicerrectorado durante las conversaciones previas a la negociación, ya se aplica informalmente en la mayoría de los casos. Se trata de extenderlo a aquellos casos donde no se aplique y, en todos los demás casos, de pasar de un “favor” del director del servicio a un “derecho” del becario.

3.7       Rotación en las funciones

Como para las prácticas externas, nuestra propuesta de modificación es que el becario pueda, siempre que así lo desee, rotar en los puestos y funciones dentro de la sección administrativa donde desarrollan las prácticas para alcanzar una formación más completa.

3.8       Transparencia en las evaluaciones

Uno de los mecanismos a disposición del Sistema de Garantía Interno de Calidad de la UC3M (SGIC) son las encuestas de evaluación que cada becario realiza al finalizar su práctica. Estas encuestas pueden constituir una información útil, pero por desgracia sus resultados no son públicos.

Nuestra propuesta de modificación incluye la transparencia de las encuestas con una doble finalidad. Por un lado, permite un control público de las prácticas ofrecidas por la UC3M; por otro, permite a los estudiantes tener más información respecto a una práctica antes solicitarla.

3.9       Criterio para la asignación de las prácticas

El actual reglamento resulta ambiguo en cuanto a los criterios que se deben seguir para la asignación de las prácticas. Tan solo establece que se debe tener en cuenta el expediente académico, sin especificar en qué proporción o qué otros criterios se aplican.

Nuestra propuesta de modificación incluye por el contrario un procedimiento claro y con criterios predefinidos una lista ponderada al 50% que incluya la renta del estudiante y su nota media.
Consideramos la inclusión del criterio de renta una cuestión de coherencia teniendo en cuenta que la retribución que se obtiene por la realización de las prácticas lleva el concepto de “ayuda al estudio”. Es evidente que para una ayuda se debe priorizar a quien la necesita.

3.10  Cuota máxima de becarios

Actualmente no existe una limitación al número de prácticas que puede ofrecer la universidad, y en algunos servicios llega a haber plantillas compuestas casi exclusivamente por becarios.  Nuestra propuesta de modificación incluye una cuota máxima de un 20% de estudiantes en prácticas por servicio, o un solo becario para aquellos servicios que tengan una plantilla de cuatro miembros o menos. El propósito de esta medida es contribuir a frenar el proceso de “becarización” del trabajo al que estamos asistiendo desde hace ya años. Aún con todos las mejoras que proponemos, una práctica extracurricular no es ni debe ser un puesto de trabajo, y no cuenta ni debe contar con los derechos y garantías con los que cuenta este.


No debe permitirse que continúe el proceso sistemático que sustituye puestos de trabajo por prácticas extracurriculares, contratos en prácticas, contratos de formación y aprendizaje u otras formulas imaginativas que implican menor retribución y menos derechos. Las prácticas extracurriculares complementan la formación del estudiante y constituyen una primera experiencia semi-laboral, son útiles y necesarias, pero deben tener un límite en su expansión cuantitativa. 
 

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